Semana 1 y 2: recepción de historias y primer filtro
Todo empieza con un mensaje. Llegan relatos de corredores de seguros de Asunción, gestores de cobranza del microcentro, vendedores de campo que cubren rutas largas y emprendedores de barrio que atienden su propio mostrador. Leemos cada envío completo, aunque sea desordenado. En esta etapa descartamos los textos que repiten un folleto comercial y nos quedamos con los que muestran un problema concreto: una renovación que se cayó, un cliente que reclamó en público, una libreta de visitas que dejó de funcionar.
Semana 3: entrevista en profundidad y verificación de datos
Cuando una historia pasa el filtro, coordinamos una conversación de una hora y media, presencial en lo posible. Preguntamos por fechas, nombres de zonas, cantidad de visitas, cómo se llevaba el registro antes y después. No publicamos cifras de facturación ni montos de comisión: nos interesa el método, no el resultado económico. Si el entrevistado menciona a un cliente, confirmamos que esté de acuerdo en aparecer o cambiamos la referencia.
Semanas 4 y 5: redacción, columnas de oficio y armado de secciones
El texto principal se escribe en paralelo con las columnas fijas sobre negociación y gestión de cartera. Ahí también entran la agenda de capacitaciones, las ferias del sector confirmadas para los próximos meses y la sección de cartas, donde los lectores cuentan cómo resolvieron un reclamo o cerraron una venta difícil. Si una feria cambia de fecha a último momento, la sacamos antes que publicar un dato viejo.
Semanas 6 y 7: corrección, retratos y cierre de edición
Los retratos documentales en blanco y negro se toman en el lugar de trabajo, no en estudio. Preferimos una foto en la camioneta, en el escritorio con papeles encima o en la puerta del local antes que un retrato prolijo sin contexto. La corrección final revisa nombres, cargos y ortografía de localidades. Si algo no se puede confirmar, se elimina. La edición cierra el viernes anterior a la publicación y no acepta cambios posteriores.